lunes, octubre 09, 2006

El aroma del te indio

Ese es precisamente el regusto que me ha quedado en el paladar este fin de semana. Quizás sea porque fue lo último que tomé antes de dejar una ciudad que había visitado en otras ocasiones pero diferentes circunstancias, muy diferentes. La excusa, una cena; el compromiso contraído hacía ya más de cinco años, al igual que un masaje. Y es que al final voy a tener que darle la razón a quien me dijo que no es cuestión del ritmo que cada tengamos cada uno, sino de las circunstancias. Calor es lo que he sentido estos días, pero no calor de verano, sino del que transmite una mirada, del que dicen unos silencios, del que despierta una caricia, el que surge de un abrazo. Me he sentido la persona más afortunada del mundo, descubrirme en los ojos de otro, mirarme en su espejo y devolver una imagen que no es tan terrible como me habían hecho creer durante años. Agarrarme con uñas y dientes a un sueño que no es tal, que tiene carne y huesos y que se está materializando, a ver si de una vez termino de creérmelo y acepto que no es una quimera, que tiene su propio nombre y no es una nube que está allí arriba, tan alta que no puedo alcanzarla. Despertar el domingo con esas hipnóticas voces de fondo y ese magnífico sol malagueño inundando el salón me hizo recordar mis domingos universitarios, asomado a la terraza de mi futura "solución habitacional" con "Dream Suite" de Suzanne Ciani de banda sonora, tomando un café y unas tostadas y disfrutando sólo con ver a los críos jugando en la calle y la luz del sol dando candilazos entre los árboles. Serenidad y calma aquellos momentos, envueltos estos últimos días por ese calor color avellana y miel, por esa risa que al estallar ponía todo mi mundo en marcha. Y los minutos pasaron de puntillas, en un abrir y cerrar de ojos, hasta que se convirtieron en horas y completaron los días. Lo más duro sin dudar fue el regreso: acompañados por una luna tímida entre las nubes y "Bajo el Signo de Caín" de Bosé, el viaje se hizo miserablemente corto. Al reemprender el camino de vuelta, el arroyo volvió a brotar sin posibilidad ni deseo de detenerlo (no creo que sea sano hacerlo) desde la vega hasta la cima de la torre del homenaje.

No quiero decir adiós
deja que las estrellas brillen
no quiero decir adiós
Sólo quiero vivir contigo

Como la luz de la mañana
después que la oscuridad ha desaparecido,
La sombra de mi amor desciende
en un lugar donde el sol siempre brilla
¿No te das cuenta que ahí es donde nuestros corazones pertenecen?

Porque no quiero decir adiós
deja que las estrellas brillen
no quiero decir adiós
Sólo quiero vivir contigo

Juntos nuestros corazones son fuertes
¿No te das cuenta que ahí es donde nuestros corazones pertenecen?

Porque no quiero decir adiós
deja que las estrellas brillen
no quiero decir adiós
Sólo quiero vivir contigo
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I don’t want to say goodbye
Let the stars shine through
I don’t want to say goodbye
All I want to do is live with you

Just like the light of the morning
After the darkness has gone
The shadow of my love is falling
On a place where the sun always shines
Don’t you know that’s where our hearts both belong?

‘Cause I don’t want to say goodbye
Let the sun shine through
No, I don’t want to say goodbye
All I want to do is live with you

Together, our two hearts are strong
Don’t you know that’s where our hearts both belong?

‘Cause I don’t want to say goodbye
Let the stars shine through
No, I don’t want to say goodbye
All I want to do is live with you.

Teddy Thompson "I don't want to say goodbye"
o lo que es lo mismo "los pingüinos cantando country"

2 comentarios:

javi-al dijo...

Vaya me alegro por ti, bueno por mi también, je je. Cambiando de tema, parece que viajas mucho, a ver cuando te pasas por las tierras murcianas. Este puente intentaré conectarme y hablamos para ponernos al día, que hace mucho que no se nad´e tí.

Hasta luego, un abrazo.

Iohannes Dei dijo...

El aroma del té indio se mezcla con el humo
De tu palito blanco. Y tu saliva
Nada de nicotina ni infusión
Conjuga cuando besas. Ni siquiera
El cielo de esta noche te ha impregnado.
Muerde el perro del frío como alergia
Donde mi corazón bullía grande,
Puesto que no amanece, porque sé
Que no me llamarás, y la tristeza
Azul se ha empadronado –junto a mí.

(c)2006Iohannes Dei

Me alegro por ti, perla(para mí el poema muestra otra lectura)