domingo, agosto 27, 2006

Los dos árboles


Esta mañana he estado hablando con el pingüino. Me ha estado comentando que ayer pasó todo el día en Granada, siguiendo mis pasos y se ha echado a llorar cómo una Magdalena. Al alarmarme y preguntarle que qué la pasaba, no ha sabido contestarme con con claridad...Ha empezado a balbucear y a contarme todas las cosas que había estado viendo: en su enésima visita a la ciudad me habló de sus miradores, del Albayzin, del Paseo de los Tristes (que dice que cada vez es menos triste), del Campo de el Príncipe, el Realejo...En fin, que no sabe qué es lo que ha sido, pero dice que ahora lo ve todo color avellana, con otros ojos, otro punto de vista, otra mirada. "¡Qué alegría más tonta que tengo!", me ha dicho. Me parece que algo le está pasando, tanto andorrear de un lado para otro del múndo le está cambiando, está mudando la piel y claro, tiene miedo de que la nueva piel que le está saliendo, mucho más sensible que la de antes, sufra algún percance, algún corte que le cueste trabajo cauterizar. Se deshizo de unas cuantas piedras que siempre lleva en una mochila a las espaldas, las tiró al Darro. Es una manía que tiene, sitio que visita, sitio por donde pasa, piedras que va tirando..."Hasta que me quede sin ninguna y la llene entonces de flores, de estrellas, de suspiros, de nuevos recuerdos y fotografías que me roben a cachitos el alma". El único consejo que le he dado antes de irse de nuevo es que tenga cuidado donde las tira, a ver si se equivoca y las echa sobre su tejado...


Los Dos Árboles

Amor mío, mira en tu propio corazón
el árbol sagrado crece allí
de alegría comienzan a florecer sus ramas
y las temblorosas flores que hay en ellas.
Los colores cambiantes de sus frutas
han dotado a las estrellas de una luz alegre.
La seguridad de su raíz oculta
se ha sembrado silenciosamente por la noche;
el temblor de su cabeza frondosa
ha dado su melodía a las olas
e hizo que mis labios y la música se enredaran,
susurrando una canción hechizada para ti.
Allí el amor forma un círculo,
el círculo encendido de nuestros días
dando vueltas de aquí a allá
de esa manera tan ignorante y caótica;
Al recordar tu pelo mecido por el viento
y cómo las sandalias aladas descendieron,
tus ojos se empapan de un cariño tierno;
Amor mío, mira en tu propio corazón.

No mires más al glacial vidrio
Los demonios con su sutil astucia
se alzan ante nosotros cuando pasan
o nos observan durante un breve instante;
Porque allí crece una funesta imagen
que la noche tormentosa acoge:
las raíces medio ocultas bajo la nieve,
las ramas quebradas y las hojas teñidas de negro.
Todo lo que queda desnudo
lo retienen los demonios en el cristal oscuro,
el cristal del cansancio
creado cuando Dios dormía en el tiempo de los antiguos.
Allí a través de las ramas quebradas,
los cuervos de pensamiento inquieto
vuelan de un lado a otro
con su garra cruel y garganta hambrienta,
o se quedan quietos, huelen el viento,
y quejándose sacuden sus alas heridas.
Entonces tus tiernos ojos se tornan crueles,
No mires más al glacial vidrio

Amor mío, mira en tu propio corazón
el árbol sagrado crece allí
de alegría comienzan a florecer sus ramas
y las temblorosas flores que hay en ellas.
Al recordar tu pelo agitado por el viento
y cómo las sandalias aladas descendieron,
tus ojos se empapan de un cariño tierno;
Amor mío, mira en tu propio corazón.

A mi tocayo, para que veas que me arriesgo a traducir incluso a Yeats
William Butler Yeats "The Two Trees"

5 comentarios:

Haykus dijo...

"Mudar de piel no es tan malo, yo lo hago cada año"... Una serpiente.
Claro que ellas se andan arrastrando todo el dia y no se pierden detalle de cada cosa, todo roza por su piel, así andan llenas de recuerdos, son sabias, saben quitarse cuando esta el peligro y advierten de su paso; no es ser malo ser serpiente. Habra que pensarselo.

Iohannes Dei dijo...

Cuesta, pero cuando vamos desprendiéndonos de la carga inútil (ya) que nos impide cruzar el frágil puente, algo nuevo se mueve. Comienzan los cambios.

Hmmm menudo poema el de Yeats. Algún día tendré que leerlo en inglés.

Quique dijo...

Me encanta que al pingüino también le haya agradado Granada y ahora esté un poco más feliz y con mirada tan tonta... :D

Besos guapo.

Haykus dijo...

La paciencia no es tu fuerte, lo se. Me alegro de haberte dicho que al otro lado del puente habia alguien, solo necesitabas esperar, ¿me equivoco?. Todo tiene su ritmo, el mundo, la naturaleza, tu... y también los demás. Lo único que te pido es que nunca confundas la necesidad con nada... con nada.

Namor dijo...

Este año estuve a punto de visitar Granada. Hace años que no paso por allí, desde alguna visita mal planificada de la infancia, de esas que te dejan recuerdos de un helado o un juguete comprados en un puestecito, pero que no te aportan nada, no te permiten decir estuveentalsitioymeempapé. Me falló el anfitrión como viene fallando todo en este año y es que últimamente todo se me acaba en el sur. Aun así tengo muchas ganas de visitar Granada y soltar allí parte de mi carga, estar en paz de nuevo con la tierra de mi madre.