lunes, abril 14, 2008

¿?


MADRID, 11 (EUROPA PRESS) - "El cerebro humano, producto de 700 millones de años de evolución, no está diseñado para alcanzar la felicidad", según el profesor Francisco Mora, director del Departamento de Fisiología Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y participante del ciclo 'En tierra de nadie', organizado por la Fundación de Ciencias de la Salud y la Residencia de Estudiantes.
Según informó hoy en un comunicado la fundación, la principal causa de la infelicidad del ser humano estaría en el sistema límbico, o cerebro emocional, una estructura que gestiona respuestas emocionales ante estímulos sensoriales.
"Es en el cerebro emocional donde toda la información que recibimos del mundo externo a través de los sentidos se impregna de matices emocionales, de placer o dolor, lo que realmente nos impide ser felices", explica el experto, para quien, en definitiva, el cerebro está diseñado para "luchar por la supervivencia".
No obstante, a diferencia de los animales, "el ser humano, cuyo cerebro pesa aproximadamente un kilo y medio y posee una complejísima organización funcional, ha atisbado la conciencia de si mismo".
Esta circunstancia que le lleva a plantearse dos vías para lograr felicidad, una de ellas consiste en mantener el equilibrio entre el placer y el dolor, pues "ambos extremos producen infelicidad", y la otra, "más drástica y quizás más auténtica", en aislarse del mundo, evitando interaccionar con él y que la información sensorial alcance el sistema emocional del cerebro.

AISLARSE DEL MUNDO PARA SER FELIZ

Esta segunda vía se alcanzaría por la idea de Dios y el rezo o la meditación. "Quien en medio del placer no siente deseo (...) Quien ha abandonado todo impulso, temor o cólera (...) Quien ni odia ni se entristece (...) Ése está en plena posesión de la felicidad o la sabiduría", destacó el profesor Mora, con una cita del Mahabarata, un libro Indio sobre religión, filosofía y mitología.
Por su parte, el escritor Luis Muñoz, licenciado en Filología Española y en Filología Románica por la Universidad de Granada, destacó que, desde el punto de vista de la literatura, "es más fácil escribir sobre la infelicidad" porque este estado "lleva aparejada la necesidad de aliviar el dolor que produce, algo que puede hacerse fácilmente a través del lenguaje poético". "La felicidad no necesita de ningún tipo de escritura por su condición irreflexiva", acotó.
"El lenguaje de la poesía expresa la infelicidad mejor que la felicidad, pues cuenta con más recursos verbales para la primera y atrae especialmente los momentos desgraciados", añadió. Esto explicaría, entre otras cosas, que este tema haya impregnado tantos poemas desde los orígenes del género, que "no es más que el testimonio de una sensibilidad o de una inteligencia", concluyó.

5 comentarios:

Guido dijo...

Tal vez la solución que indica el autor es un poco drástica, pero yo también he creído siempre que dejarse arrastrar por las pasiones proporciona cierto alivio que con el tiempo muta en dolor. Y es la lucha de siempre: pasiones y razón, llevar una vida apasiona sintiendo al máximo y arriesgando al máximo o dejarse llevar por la razón, buscando el equilibrio, pero...¿viviendo a medias?, ¿cuánto dolor somos capaces de asumir?, ¿puede salir bien?
Estoy convencida de que es maravilloso dejarse llevar por las avalanchas de sensaciones, pero también he experimentado el vacío y el silencio que queda después. Nada es eterno.

Anónimo dijo...

¿?

Deirdre dijo...

Quizás yo soy un poco cobarde y no sé si sería capaz de dejarme arrastrar ciegamente...Porque "hoy el dolor duele..." y quizás en su momento hice lo que tenía que hacer pero...¿Acerté? ¿Me equivoqué? No lo sé...A veces me gustaría saber qué pasa la mente y por el corazón de las personas...Un abrazo muy muy apretado. Gracias mi ángel por SER y ESTAR.
Está claro y es cierto lo que dice por ahí un proverbio árabe: "Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio vayas a decir" ¿?

SBTVD dijo...
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javi-al dijo...

¿Aislarse del mundo para ser feliz o enfrentarse a él? Esa es la lucha entre la religión y la razón. Una lucha que todavía no tiene vencedor. Parece mentira la cantidad de gente que se aferra a unas creencias en el más allá, los espíritus, videntes y cuentistas. Pero tarde o temprano la razón se acabará imponiendo. La ciencia, el conocimiento y la medicina han hecho mucho más por la felicidad de la humanidad que todas la religiones juntas.